Prólogo
Una pata de una silla del colegio, metálica, de color plateado, toda golpeada como si la hubieran usado para apalear a alguien, tenía amarrada con un cole morado un intento de bandera que más bien parecía un pedazo de una cortina sucia que en el centro llevaba escrito con plumón permanente gastado:”Lollya”
-¿Qué es esto?-Quise saber, tomando con cautela aquél sospechoso objeto, que si venía de parte de Ela, quizá de que lugar sombrío y oscuro provenía.
-¡Es nuestra bandera!- Exclamó Camila eufórica haciendo bailecitos extraños con sus manos y pies.
Me lo suponía por la forma en que Bárbara ahora la agitaba surcando los aires de la sala, con gran orgullo, como si ese pedazo de chatarra fuera un objeto de gloria o algo así.
Al ver los materiales de los cuales estaba compuesta aquella bandera que izaban con fervor, pude imaginarme como habían obtenido las piezas para componerla. A mi mente llegaron imágenes de Ela sosteniendo una silla, Bárbara golpeándola salvajemente hasta extraer la pata y luego Camila rasgando una cortina de alguna sala para luego huir todas, y echarle la culpa a alguien más…
-¿Y de dónde han sacado la pata de la silla, y el pedazo de…?
Antes de que terminara mi pregunta, Ela me interrumpió toda emocionada relatándome su travesía:
-Primero sacamos una silla que estaba mala, de esa sala donde hay muchas sillas malas- me explicó- y sigilosamente con Bárbara la subimos e intercambiamos esta por la silla de Fofo- se rió maquiavélicamente.
-Entonces-prosiguió Bárbara- Aguardamos a que Fofo llegará y se sentará…y entonces cuando llegó, se sentó, y cayó como saco de papas.
Esta vez, todas reímos a carcajada limpia. Esto si que era una maldad, pero que importaba… Era Fofo después de todo.
-Y cuando todos estaban ocupados viendo si el trasero de fofo se había lastimado o no, yo me escabullí hasta adentro, tomé la pata de la silla y corté un pedazo de cortina sin dejar de escribir antes sobre ella, Sebastián. H estuvo aquí- me contó Camila, enorgullecida de su acto maligno.
A ver… si entiendo bien, ellas trazaron todo un plan macabro para tener una bandera que representara a nuestro país, y de paso se jodieron a Fofo.
-Son unas genias- dije.
Las tres sonrieron.
-“Lo sabemos”- dijeron al unísono.
¿Qué significa esto de Lollya? ¿Y la bandera? Volvamos a unas semanas antes de que este show empezara.
Arte vanguardista
¡Qué rabia!- se repetía desde hace horas Bárbara que estaba totalmente enojada con aquellas muchachas que la habían pasado a llevar -¿Qué se habrán creído?
Unas niñas de primero medio nos odiaban, o más bien dicho, odiaban a Daniela y Bárbara por el mero hecho de que eran muy cercanas a Tiburcio. Sentía que en cierta parte era mi culpa…
-¡Tiene cara de sopapo esa!- se burló Ela, de una de las chiquillas- Y la otra se parece a Huachimingo.
Se notaba que en su vida habían visto 31 minutos, pues Huachimingo era ciertamente más bello que “esa pendeja”
-¡Esto no se quedará así! Han declarado la guerra- Se dijo a sí misma Camila, que apretaba los puños como si estuviera lista para el combate.
De aburrida que estaba, y con el cuaderno del mal en mano, no se me ocurrió mejor idea que empezar a trazar cosas, de entre las cuales me salió un sopapo bastante deforme que parecía una botella aplastada.
-¿Qué es eso?-Quiso saber Bárbara inclinando la cabeza hacia donde estaba yo, sentada en mi inmaculada mesa blanca.
-Es un sopapo- le dije, como si fuera obvio, haciendo que enarcara una ceja.
-Esa cosa parece una botella aplastada.
Estuvo de acuerdo conmigo sin siquiera haber oído mi opinión del dibujo.
-Ok, hago lo que puedo con esto, intento dibujar a las guarras esas- le expliqué- tratando de adecentar el pseudo sopapo.
De pronto Bárbara me arrebato el papel de las manos, antes de que yo pudiera si quiera protestar o algo, y se lo enseñó a mis otras dos amigas que se encontraban sentadas cada una en su mesa delante de nosotras.
-Miren chicas, ¿Qué creen que pueda ser esto?
-Una vaca partida por la mitad- Dijo Camila.
Las tres la miramos como con cara de ¿Qué?, a lo que ella se encogió de hombros.
-La pobre vaca iba caminando perdida por el campo, y llego hasta una línea del tren, que fácilmente podría ser la del expreso inframundo, y ¡Paf!, chao vaca.
Bárbara estuvo complacida por aquella visión tan sádica del asunto.
Daniela en cambio dijo:
-“Yo creo que es un embrión recién formado, del cual recién se están formando sus pequeñas partes…¡Ay , que milagrosa es la vida!”
-Bueno pues están todas equivocadas-corrigió Bárbara- Se trata de un sopapo.
Ambas, Ela y Camila, la miraron incrédulas, con una mueca de sorpresa.
-O sea Hello- dijo Camila moviendo su cabeza de lado a lado- Eso parece estiércol de ballena, ¿Quién dibuja tan mal en la miserable vida?
-Camila…
-Pero es que por favor-Siguió- hasta yo con mi pie izquierdo puedo dibujar mejor, y con los ojos cerrados mientras me lavo el pelo.
-Oye…
-Es que no puede ser, un sopapo, podría ser todo menos…
-Camila, La Mido lo dibujó-dijo finalmente Bárbara.
Yo puse una cara de perrito pateado con hambre y pena, como diciendo “haz herido mis sueños e ilusiones más profundas “Luego hice un gesto, levantándome las pestañas del ojo derecho con mi dedo índice.
-Pero Mido, ¿es que sabes que? El arte abstracto yo no lo entiendo, por eso lamento haber dicho todo eso, pero respeto tu punto de vista impreciso de la realidad.
No hacía falta arreglarla porque sabía que el dibujo era tan malo que hasta dolían los ojos al verlo.
-Pero tengo una idea para tu dibujo vanguardista- señaló-creo que puede ser usado con un noble propósito.
Meter un dibujo abstracto y surrealista en la mochila de una de tus enemigas de primer año medio, mientras ellas no están en la sala, usando al Fofo como pretexto, no sonaba para nada a una causa noble, aunque no sé cual es el concepto de noble de Camila.
Creía que viví toda mi vida engañada y ahora mis ojos se abrieron y supe que aquello que pensé que era noble, ahora se transformaba en el mal mientras que ocurría el proceso contrario con lo que era maligno.
-Mido, son sólo ironías, no dejes que afecten tu ética y moral- me aconsejó Camila, golpeando suavemente mi delgado hombro.
Íbamos por el pasillo caminando como si nada, siendo “disimuladas” hasta llegar a la sala que era nuestro destino. Camila llevaba mi obra de arte, Daniela seduciría a Fofo y Bárbara golpearía si es que hubiera sido necesario.
-Esto es ir demasiado lejos- advertí- nos terminaran botando del colegio.
-¿Por enseñar a otras personas sobre el arte abstracto?- me inquirió Camila, segura de sí misma.
-No lo llames más arte-pedí.
-Pero si es arte es su más pura expresión- aseveró Ela.
Camila se deslizó hábilmente en la sala mientras con Bárbara tapábamos sus espaldas para que nadie notara que sutilmente abría la mochila de una de las chicas, Sopapo, para regalarle aquella pieza maestra de arte.
Para sorpresa mía nadie reparó en nosotras metiéndonos a la propiedad privada.
Salimos raudamente del lugar para no ser descubiertas, aunque dudo que Sopapo llegue a advertir que aquello era un sopapo, es más probable que piense que es estiércol de ballena.
Daniela Constanza--->Mido--->Hasta el próximo Capítulo